La MontañaLa Montaña
 Chemi Chemi
martes 14 de abril de 2009, 13:53:53

Tipo de Entrada: RELATO | 2 Comentarios | 3678 visitas

Hace bastantes años que frecuento la Serra de Collserola, a pie y especialmente en bicicleta. Conozco multitud de caminos, senderos, fuentes, rieras y barrancos. Por eso muchas veces digo cariñosamente que Collserola es el jardín de mi casa. A diez minutos de la gran ciudad tenemos un espacio verde de gran valor natural y social. Un lujo.

 

Para los que no la conozcáis, es una sierra situada entre Barcelona, y las comarcas del Vallés y el Baix Llobregat. Tiene más de 8.000 hectáreas, que no es mucho, pero con una función de auténtico pulmón verde y vía de escape y ocio para los habitantes de estas zonas urbanas. La cercanía de núcleos habitados y las actividades humanas hacen que a pesar detener una superficie relativamente pequeña y muy acotada existan infinidad de caminos y senderos, por lo que las posibilidades excursionistas son elevadas.

 

 

Pero ayer fue un día especial. Pude hacer los ajustes familiares necesarios con la intención de escaparme un rato en bici después de comer. Así que hacia las cuatro enfilé hacia la montaña. Tras llegar a los pies del Tibidabo me dirigí hacia el Forat del Vent y de allí bajé hacia el área de Can Coll. La intención era desde allí ir hacia la zona de Can Borrell y Sant Medir para volver luego hacia Barcelona.

 

 

Pero sucede que nos pica el gusanillo, nos gusta improvisar y "la cabra tira pal monte".

 

Así que decidí adentrarme por un camino que recordaba interesante.

 

 

El invierno ha sido duro también en Collserola, y el bosque está lleno de ramas y árboles caídos que en muchas ocasiones cortan los caminos. La verdad es que está precioso, pero miedo me da la acumulación de leña seca en el sotobosque cuando llegue el calor.

 

 

Tras sortear dos o tres árboles caídos me encontré el camino impracticable. Decidí tomar un desvío a la izquierda, y luego otro, y otro más. Encontré más senderos impracticables, y fui tirando como pude hasta que llegó un momento en que tuve que bajar de la bici. La verdad es que no tenía ni idea de donde estaba, y con tantos desvíos me había desorientado.

 

Normalmente perderse en el monte es una situación bastante desagradable, pero en bici por Collserola suele ser divertido, porque siempre estás "a media hora de algún sitio". En este caso, tenía claro que me encontraba en la vertiente vallesana de la sierra, entre Sant Cugat y Cerdanyola.

 

Avancé hasta que salí a un camino bastante bueno. No lo conocía. Primera decisión ¿Hacia arriba o hacia abajo? Decidí cogerlo de subida, para alcanzar algún punto elevado y con vistas y orientarme.

 

  Y efectivamente, el camino se enfilaba hacia un "turó" (cerro), en lo alto del cual se divisaba algo así como una cruz. Al llegar vi que más que una cruz era un soporte de hierro donde antes debía haber un cartel.

Pero me sirvió para situarme. A mis pies efectivamente veía Sant Cugat y Cerdanyola. A mi espalda, a lo lejos, el Tibidabo y la torre de Collserola.

 

Ya estaba situado, pero el camino acababa aquí, así que media vuelta y hacia abajo, que a algún sitio conocido saldré. Rodé por caminos que nunca había visto, que parecían poco transitados. Bosques muy limpios de maleza y con multitud de troncos cortados perfectamente apilados.

No sabía que por aquí había explotaciones forestales de este tipo.

 

 

De repente, lo peor que te puede pasar cuando vas perdido: una bifurcación. ¿Derecha o izquierda? Tomo el camino de la izquierda, que supongo va en dirección Sant Cugat, y al cabo de un rato llego a una explanada que es una plantación de abetos.

¿Habré llegado a Espinelves? No lo creo.

 

 

Finalmente, llego a un polígono industrial, donde hay una empresa maderera (ahora entiendo lo del bosque y la plantación de abetos). Y por fin veo un cartel con una indicación de Can Borrell. A partir de  aquí ya voy enlazando caminos y senderos conocidos hasta casa.

 

Parece mentira. Llevo veinte años andando en bici por Collserola, un espacio natural relativamente pequeño, y todavía encuentro caminos y senderos nuevos. No uno ni dos, hay multitud de caminos por descubrir.

 

Me queda mucho por explorar y disfrutar, sólo espero que me dejen seguir haciéndolo, ya que la presión en el Parque sobre los ciclistas es cada vez mayor.

 

Un saludo y buenas pedaladas.

 


2 Comentarios
Enviado por Jb el miércoles 16 de septiembre de 2009

“que m'has d'explicar jejeje collserola es una capsa de sorpreses”
Enviado por Vicen el viernes 17 de junio de 2011

Bonito relato. Si tras un periodo de amnesia pasajera me hubiesen dicho que eso lo he escrito yo, me lo hubiese creido. Frases del tipo: "tras 20 años aún descubro cosas en Collserola" es algo que he dicho en multitud de ocasiones. Y con muchos de los momentos que describes, me identifico plenamente, ya que he vivido situaciones similares bastantes veces. Enhorabuena por disfrutar de NUESTRA Collserola. y por compartilo utilizando tan buena prosa.


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